Par biomagnético

Esta es una técnica que propone la aplicación de imanes de gran potencia magnética para resolver problemas de diversa índole.

Desde muy antiguo se conoce la existencia del campo magnético terrestre. Éste es, de hecho, el motivo por el que existe vida en la superficie terrestre, dado que este campo magnético es el que evita que las partículas provenientes de nuestro Sol impacten y destruyan todo rastro de vida sobre la Tierra.

No obstante, el campo magnético terrestre en la superficie es de extrema debilidad (de 25 a 65 microteslas, o lo que es lo mismo, de 0,25 a 0,65 gauss), y es por lo que no experimentamos que los objetos metálicos se queden adheridos unos a otros.
Los imanes que se utilizan para aplicar esta técnica tienen una potencia de entre 1500 y 12000 gauss, es decir, más de 2300 veces, como mínimo, de la potencia del campo magnético terrestre en su superficie.

Desde principios del siglo XX (1903), se han estado realizando experimentos para determinar el comportamiento de multitud de microorganismos ante los campos magnéticos (sin tener en cuenta la polaridad del campo), así encontramos, por ejemplo, los siguientes:

  • se observó una parada en el crecimiento de los protozoos cuando se expuso a un campo magnético de 5000 a 8000 gauss durante tres a cinco días (Chevenau y Bohn 1903).
  • se comprobó, en otro realizado en 1937, una reducción del crecimiento de levaduras de entre un 20 a un 30% con la aplicación de un imán de 4 gauss durante 20 minutos (Kimball 1937).
  • en 1962, en otro experimento llevado a cabo por Gerencser, Barnothy y Barnothy, realizado sobre bacterias, sólo una cepa de bacterias continuó multiplicándose tras la aplicación de un campo magnético fuerte durante 6 horas, decreciendo el tamaño y cantidad del resto de colonias de bacterias.
  • en 1961, esta vez realizado sobre células tumorales, se comprobó una degeneración de los ascitos del sarcoma con una aplicación de 4000 gauss durante 18 horas, dejando intactas el resto de células.
  • en 1958, Barnothy comprobó que, si unos ratones eran sometidos a campos magnéticos de 4200 gauss 3 días antes de someterlos a radiación, sobrevivía un número de ratones mayor (entre un 24 y un 30% más).
  • en 1983, en un experimento con huevos de la mosca del vinagre (Drosophila), sometiéndolos a un campo magnético de 45 gauss durante 48 horas, se observó una mayor mortalidad de larvas, huevos, pupas y adultos que en el grupo de control (Ramirez et al. 1983).

El pionero en la aplicación de campos magnéticos intensos en el cuerpo humano fue el médico Isaac Goiz, el cual postula que la enfermedad es producto de la alteración del pH (medidor de acidez) y ello permite la aparición de enfermedades, así los campos magnéticos permitirían restituir este pH alterado y la desaparición de la enfermedad.

Desde mis conocimientos de física del electromagnetismo, esto no es posible porque los campos magnéticos no son capaces de alterar de por sí el pH en ningún sentido, sino que el que puede alterar el pH es un campo eléctrico al separar cargas eléctricas y un campo eléctrico y uno magnético no son la misma cosa. De todas formas, hemos de recordar que nuestro cuerpo está irrigado, hasta la célula más pequeña, por capilares sanguíneos y que la sangre es conductora. Desde la física hemos constatado que el movimiento de un conductor a través de un campo magnético produce una carga eléctrica (prueba de ello son los generadores eléctricos), así lo que produciría el movimiento de la sangre sería una ionización, es decir, un campo eléctrico, pero obtenido de forma secundaria, lo cual sí podría modificar el pH, como explica el Dr. Goiz.

En cualquier caso, lo que se observa tras la aplicación de imanes es la mejora en una amplia gama de problemas físicos humanos, lo cual podría ser avalado por todos los experimentos antes mencionados, pero que también se constata en las personas que pasan por mi gabinete (ver la sección de testimonios).

Esta técnica no es recomendable aplicarla sobre embarazadas durante el primer trimestre de embarazo, ni sobre personas que estén recibiendo quimioterapia debido a que ésta altera las pruebas que determinan sobre qué zonas aplicar el imán, ni tampoco es posible aplicarla sobre personas con marcapasos en zonas cercanas al mismo, debido a que pueda interactuar con éste.

Las técnicas naturales que aplico NO SUSTITUYEN NI EXCLUYEN la atención o el tratamiento MÉDICO o FARMACOLÓGICO CONVENCIONAL prescrito por profesionales sanitarios.